La meditación es pura poesía. Los profetas meditaban, conectando con el Creador, y luego tenían visiones místicas sobre eventos globales. Jeremías se vio obligado a meditar porque siempre estaba encarcelado o escondido, y por eso se le impuso la meditación. No usó una técnica secreta de meditación cabalística como nosotros, sino que su propio cuerpo, mente y alma conectaban con el Creador día y noche, pues eran nazareos, separados del Creador.
Jeremías fue el Profeta de las Lamentaciones, pues sufrió mucho y vivió en una época en la que el pecado de su pueblo era tan grande que lo llevaron al exilio. Jeremías, por lo tanto, sufrió, pero no por ser pecador, sino por ser justo y sufrir por el pueblo. Esto también forma parte de la meditación cabalística. Meditar es como aplicar medicina a una herida abierta. Experimentas eventos que forman parte del proceso del Creador para transformarte y convertirte en un recipiente de luz y honor. Y en este proceso, todas las almas que serán liberadas por tu misión son separadas, preparadas y conducidas de la oscuridad a la luz.
Según la Cabalá, eres una chispa de luz del Creador en la tierra y las personas que ilumines no serán salvadas por mí ni por ningún otro cabalista, sino por ti.
Somos universos en transformación, y vivimos en una época en la que el pecado es más terrible que el pecado del pueblo durante la misión de Jeremías. Este mundo está podrido y pronto caerá en manos del Dajjal, el Anticristo, el rey místico de Babilonia.
| Seitenanzahl | 100 |
| Ausgabe | 1 (2026) |
| Format | A5 (148x210) |
| Einband | Taschenbuch mit Klappen |
| Farbe | Schwarz-Weiß |
| Papiertyp | Uncoated offset 75g |
| Sprache | Spanisch |
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